El biofilm bacteriano representa una fuente importante de contaminación microbiológica en los circuitos de agua de las unidades dentales. Su formación puede favorecer la proliferación de microorganismos y aumentar el riesgo de infecciones cruzadas en la clínica. Es esencial comprender cómo se forma el biofilm bacteriano dental y los protocolos que se pueden adoptar para prevenirlo con el fin de garantizar altos estándares de seguridad clínica.

¿Qué es el biofilm bacteriano y cómo se forma?

El nombre biofilm podría sugerir algo más, dada su similitud con «biopic», un término que se suele emplear para describir un género cinematográfico. En este caso, se trata de un género de películas completamente diferentes.

Nos referimos a la película orgánica que se forma de manera automática en la superficie interna de los circuitos de agua de las unidades dentales. Para los dentistas, es un verdadero peligro, ya que actúa como escudo protector contra las bacterias y microorganismos que colonizan los circuitos de agua.

El origen de esta contaminación bacteriana es el propio agua del grifo, que, aunque sea potable, nunca es completamente pura. Sobre todo, cuando hay agua estancada o durante breves periodos de inactividad, ciertas bacterias pueden adherirse, multiplicarse y producir este biofilm bacteriano, que crea un entorno perfecto para la supervivencia de los patógenos en los circuitos de agua de la unidad dental.

El problema surge cuando pequeñas partículas del biofilm bacteriano se desprenden e infectan el agua que suministran los pulverizadores manuales o las jeringas de aire y agua durante los procedimientos dentales.

¿Por qué el biofilm bacteriano es un riesgo en la consulta dental?

La unidad dental desempeña un papel crucial en la práctica odontológica.

La presencia de biofilm bacteriano dentro de los circuitos de agua de la unidad dental puede aumentar la carga bacteriana del agua utilizada durante los procedimientos dentales, un factor que aumenta el riesgo de infecciones cruzadas, que siempre han sido un problema grave para las clínicas dentales.

Entre los patógenos más temidos encontramos el virus de la hepatitis B (VHB), hepatitis C (VHC), el VIH, así como bacterias como Legionella y otros agentes responsables de infecciones respiratorias.

La mayoría de los microorganismos que forman el biofilm bacteriano dental en el sistema de agua no representan un riesgo significativo para los pacientes y el personal inmunocompetentes, pero no se puede decir lo mismo con los pacientes y el personal inmunodeprimidos. Los pacientes, en concreto, pueden ingerir agua o inhalar los aerosoles que se forman durante los procedimientos dentales.

Aunque no existe evidencia científica que demuestre de forma concluyente que esta exposición pueda causar enfermedades directamente, es evidente que las características del agua de los pulverizadores utilizados para refrigerar los instrumentos rotatorios deben cumplir, en cualquier caso, con los estándares mínimos exigidos por la Unión Europea. Y, aún mejor, alcanzar requisitos de calidad superiores para reducir la carga bacteriana del agua de salida a niveles indetectables.

No hace falta decir que la presencia casi inevitable de biofilm bacteriano dentro de los conductos de la unidad dental requiere una limpieza constante y una desinfección adecuada con fines de control y prevención con el objetivo de garantizar un entorno seguro durante los procedimientos dentales.

Prevención de biofilm bacteriano: la importancia de los protocolos de higiene

La prevención comienza con la adopción de protocolos de higiene, que son simplemente buenas prácticas diarias esenciales que se realizan para reducir la formación de biofilm bacteriano en los circuitos de agua de la unidad dental.

Para evitar que la unidad dental se convierta en un medio de transmisión primaria de microorganismos y, por tanto, de posibles infecciones cruzadas entre personal y pacientes, los procedimientos deben realizarse después de tratar a cada paciente, así como al inicio y al final de cada jornada laboral.

Es fundamental utilizar desinfectantes de amplio espectro y respetar la dilución y el tiempo de contacto indicados en la etiqueta para no comprometer su eficacia en la eliminación del biofilm bacteriano dental y microorganismos asociados.

Además, se recomienda encarecidamente escoger productos que contengan ingredientes activos eficaces sobre el biofilm microbiano, con una acción desinfectante de larga duración.

Veamos qué se recomienda para llevar a cabo una correcta prevención diaria de la formación de biofilm bacteriano desde el momento en que se abre la consulta.

ACTIVIDADES QUE SE DEBEN REALIZAR AL COMIENZO DE LA JORNADA:

  • Enjuagar las cánulas de succión con un desinfectante de amplio espectro durante unos minutos;
  • enjuagar cada instrumento con agua durante al menos 2 minutos.

ACTIVIDADES QUE SE DEBEN REALIZAR ENTRE UN PACIENTE Y OTRO:

  • Desinfectar superficies;
  • limpiar y descontaminar superficies;
  • enjuagar cada instrumento con agua de 20 a 30 segundos;
  • enjuagar las cánulas de succión con un desinfectante de alto nivel durante dos minutos.

ACTIVIDADES QUE SE DEBEN REALIZAR AL FINAL DE LA JORNADA:

  • Lavar las cánulas de succión con un desinfectante de alto nivel, preferiblemente dejándolo actuar durante la noche;
  • enjuagar cada instrumento con agua durante al menos 2 minutos;
  • limpiar el filtro de desagüe del lavabo;
  • drenar y limpiar el filtro del sistema de succión.

Higiene de los circuitos de las unidades dentales durante el invierno

Durante el invierno, las medidas de prevención deben llevarse a cabo con especial atención, ya que, con la calefacción encendida, la contaminación bacteriana aumenta, lo que favorece la proliferación de biofilm bacteriano en los circuitos de agua de la unidad dental.

De hecho, el calentamiento eleva la temperatura de los circuitos de agua de la unidad dental a entre 20 y 25 °C, que es el rango ideal para la proliferación de biofilm bacteriano dental.

También existen unidades que moderan la temperatura del agua para mejorar la comodidad del paciente. En este caso, si el circuito no se limpia con regularidad, el calor acelera la formación de biofilm bacteriano en los tubos de menor calibre.

Cuando la consulta dental cierra durante un periodo prolongado (por ejemplo, durante las vacaciones de fin de año), es imprescindible vaciar los circuitos por completo o, a poder ser, realizar un tratamiento de desinfección en profundidad.

Esto se debe a que el estancamiento del agua en los circuitos favorece en gran medida la formación de biofilm bacteriano dental.

Al regresar, se recomienda realizar un nuevo tratamiento para eliminar los sedimentos acumulados durante el período de inactividad.

Biofilm bacteriano

Diseño de unidades dentales VITALI y soporte de seguridad clínica

Al comprar un nuevo sillón dental, es conveniente comprobar qué tipo de prevención de biofilm bacteriano ofrece el fabricante.

Las unidades dentales VITALI ofrecen la posibilidad de instalar, durante el montaje en fábrica, el sistema certificado de desinfección y saneamiento VDS.

Se trata de un dispositivo diseñado por el departamento de Investigación y Desarrollo de VITALI y probado en laboratorios cualificados, que combina tecnologías de vanguardia, dispositivos médicos y procedimientos de eficacia comprobada. Se ha demostrado que el sistema VDS es especialmente eficaz en la reducción de la contaminación bacteriana en circuitos de agua, lo que contribuye a limitar la formación de biofilm bacteriano.

Además, el dispositivo médico MULTICLEAN, suministrado por VITALI para la desinfección, tiene la capacidad de realizar una importante acción contra bacterias (como la Legionella pneumophila), hongos, VIH, VHB y VHC.

El sistema VDS es totalmente automático y está equipado con dispositivos de seguridad que hacen que su activación sea muy sencilla.

La importancia de ofrecer cada vez más garantías a los pacientes

La evolución del control de las infecciones cruzadas en odontología ha experimentado una transformación radical, que ha pasado de una ausencia casi total de protocolos de higiene a principios del siglo XX a unos estándares de seguridad extremadamente elevados y rigurosos en el contexto actual.

Este recorrido histórico pone de manifiesto cómo el miedo a las enfermedades infecciosas ha impulsado la innovación tecnológica y la práctica clínica.

Después de las primeras señales de alarma en los años 60 y 70, con la creciente propagación de la hepatitis viral, se produjo un punto de inflexión de los años 80 y 90, cuando la propagación del VIH impuso un cambio radical de paradigma.

Los años 2000 han sido testigos de la consolidación de protocolos y regulaciones con la introducción del requisito de trazabilidad de cada tratamiento de esterilización. Mientras tanto, la pandemia de COVID-19 ha redefinido aún más el concepto de seguridad en el ámbito odontológico.

No se debe subestimar la prevención de biofilm bacteriano en los circuitos de agua de la unidad dental y debe convertirse en una prioridad ineludible en cualquier consulta odontológica que desee ofrecer calidad clínica y profesional.

En interés de los pacientes y de los operadores.